domingo, 2 de mayo de 2010

Que alguien traiga a un niño de 4 años!

Qué frío se vuelve el teclado cuando tienes sobre tí la presión de hacerte conocer al mundo por primera vez. Es algo así como entrarle a una tía en la discoteca. Buff, la música está muy alta, no se va enterar. ¿Para qué me voy a molestar?¿Qué le digo?

Esto es lo mismo, demasiado ruido en la red para que la vocecita de uno se haga oír, la música está muy alta. ¿Lo que vas a decir es mejor que el silencio? Si no es así, cállate. ¡Pero ay amigos! el silencio es incómodo. Todos queremos nuestro pedacito de ruido. Ese cojincito de alborotado confort que nos hace ahuyentar nuestras inseguridades.

En definitiva, la entradilla de bienvenida, esa maldita breve redacción que seguramente provocará sonrojo a su autor cuando vuelva a leerla pasados unos años...¿con esta mierda arranqué el blog? un niño de 4 años lo habría hecho mejor.

¡Rápido, que alguien traiga un niño de 4 años! (Groucho Marx).

Pues a mi que me traigan dos, que falta va a hacer. O que me traigan una de 20, que también me vale.

No hay comentarios:

Publicar un comentario